SEMBLANZA DE CARLOS ROMERO BORGHETTI.

Jorge Inojosa Tapia

La amistad es un concepto abstracto. Y por ello muchas veces es difícil explicar lo que esa palabra significa. Sin embargo, cuando la vida nos envía una noticia como la muerte de un querido amigo como lo era Carlos Romero, esa palabra en principio compleja y distante se vuelve realidad llenándose de historias, gestos y complicidad. Se levanta la figura de un caballero de figura noble. Amable y considerado. Extremadamente reflexivo, gran conocedor de la vida y de los secretos de ésta. Una mano incondicional que desde que ingresé a Rotary en el año 1986 se transformó en mi padrino y guía por la eminente partida a Concepción de Jorge Ulloa. Desde los inicios de mi participación en Rotary noté de manera contundente su compromiso con los valores y espíritu que mueve a Rotary internacional. Incansable lector, fino interlocutor. Su conocimiento y sabiduría alumbraba y acogía. Pero también devenía en debates incluso filosóficos sobre lo que tras de sí las normas de nuestro club significaban. 
Cariñoso y cercano preocupado no solo de los socios sino también de sus familias. Siempre atento en integrar y vincular. Un gran amigo nos deja, fiel reflejo de lo que la amistad es. Fiel reflejo del alma de Rotary. Te extrañaremos cada día, sin duda tu voz resonará por siempre en nuestra memoria y corazón.